Tecnología, emoción, aprendizaje: el nuevo engranaje pedagógico

Actualizado: sep 30

Nadie tiene dudas de que la pandemia marcó un antes y un después en la labor docente ni de que nos obligó a recrear las clases, sin distinción de franja etaria. De pronto, los juegos no tenían patio, las canciones sonaban diferente y los globos no podían volar. El aula se convirtió en un espacio virtual “insensible”, sin rompecabezas ni palmadas.


Imagen cedida por Instituto Avanzado de ELE.


Si bien es cierto que muchos docentes innovadores habían estado creando propuestas que incluían la multimedia, lo audiovisual y hasta lo interactivo, la realidad superó lo que ya había advertido en 2007 Manuel Castells:


La idea de que un joven de hoy se cargue una mochila de libros de texto aburridos, definidos por burócratas ministeriales y se encierre en un aula a soportar un discurso irrelevante en su perspectiva y que todo esto lo aguante en nombre del futuro es simplemente absurda.


Pero las horas fueron transcurriendo y, aunque cueste asumirlo, el COVID-19 nos dio un empujón para poner en práctica otras metodologías, para incorporar aplicaciones y herramientas y a otorgarle cierto valor agregado a las redes sociales, tan criticadas en algunos círculos académicos.


Como cualquier otro proceso de cambio, también en este caso se afrontaron infinidad de conflictos y tensiones. Si algo quedó claro durante las primeras semanas de cuarentena es que ninguno de los actores de la interfaz educativa estaba preparado para afrontar el desafío: ministerios y escuelas sin planes de contingencia, profesores que no sabían gestionar una videoconferencia, hogares sin la conectividad adecuada, padres y madres que debían dedicarse a la docencia casera mientras teletrabajaban, etc. La brecha digital afloró de manera brutal. (Scolari, 2020)



Las tecnologías de la información y el conocimiento son un conjunto de servicios y un inmenso banco de recursos que los profesores tenemos a disposición para facilitar nuestra labor, abriendo nuevos caminos pedagógicos, para dar clase dentro y fuera del aula y transformar el aprendizaje en algo significativo e innovador.

La presencia de la tecnología nos permite desarrollar una didáctica pluralista que incluye distintas formas de aprender y, por ende, adaptar nuestras actividades, en forma presencial o virtual, a las necesidades de nuestros estudiantes. Pérez Rodríguez, Delgado Ponce, García-Ruiz y Caldeiro afirman que en el espacio digital

los medios e Internet son algo más que herramientas para difundir información. Vehiculan lenguajes, mecanismos de producción, almacenamiento, acceso y difusión que generan interacciones y situaciones de comunicación muy distintas a las que son objeto de enseñanza y aprendizaje en el ámbito escolar.

Sin embargo, una plataforma X o determinados servicios de una red social no son la solución definitiva en estos tiempos diferentes, pero hemos comprobado que nos ayudan a acercarnos al mundo de los niños, a conocer mejor sus intereses y facilitarles el camino al conocimiento, ya que los niños y jóvenes constituyen un agente activo en el ecosistema de los medios que el internet y la tecnología brindan.

Los niños y jóvenes de hoy han crecido rodeados de los medios y las tecnologías. Su elevado grado de posesión y el acceso inmediato a los diversos dispositivos tecnológicos constituye una nueva forma de invertir el tiempo, de compartir experiencias, de vivir la vida familiar, escolar y social.  (Bringué y Sádaba, 2009).

En otras palabras, ellos

utilizan las oportunidades que tienen a su alcance. “la elección de una forma de actuar en Internet depende mucho de la alfabetización digital y mediática que tienen, de su educación y experiencia”. (Livingstone, 2018)

El panorama descrito nos invita -u obliga- como estudiantes, docentes o familias a tomar posición, ser parte del rediseño del proceso de enseñanza y aprendizaje, a promover la transformación que la realidad nos exige. Dicha transformación busca una pedagogía:

  • Expandida, porque puede suceder en cualquier momento y lugar; en el aula, en la casa, en el parque.

  • Personalizada, es decir adaptada a las necesidades del alumno y su entorno, dándole libertad y autonomía.

  • Invertida, convirtiendo al alumno en el centro del aprendizaje, otorgando la posibilidad de construir su saber

  • Innovadora, propiciando una actitud de investigación-acción como vehículo para generar nuevos conocimientos

  • Emergente, “como el conjunto de enfoque e ideas pedagógicas que surgen alrededor del uso de las Tics … y que intentan aprovechar todo su potencial comunicativo, informacional, colaborativo, interactivo, creativo e innovador en el marco de una nueva cultura de aprendizaje”, tal como lo definen Jordi Adell y Linda Castañeda. (Fritzler, 2017)

Las Tics son casi imprescindibles. Lo esencial, como agentes responsables, sería aprender a seleccionar los recursos y herramientas digitales adecuados a la franja etaria, que respondan realmente a los objetivos planteados y creen actividades significativas. Es decir, administrar las tecnologías en nuestras actividades, humanizarlas respetando los estilos de aprendizaje de los estudiantes, sin que se pierda la emoción ni la curiosidad, artífices  de la motivación en el aula.


Texto publicado en el blog de Instituto Avanzado de ELE, 14 de julio de 2020.

Referencias bibliográficas:
  • Adell Segura, J. y Castañeda Quintero L. (2012). Tecnologías emergentes, ¿pedagogías emergentes? En Tendencias emergentes en educación con TIC (págs. 13-33). Asociación Espiral, Educación y Tecnología.

  • Amor Peréz Rodríguez, M. (2015). Niños y jovenes ante las redes y pantallas. Gedisa Editorial.

  • Castells, M. (2006). La sociedad red. Alianza Editorial.

  • Fritzler, M. (2017). Los niños y el aprendizaje multisensorial en la era de la hiperconexión. Actas de las V Jornadas de Didáctica del Español como Lengua Extranjera del Instituto Cervantes de Budapest , 80-90.

  • Livingstone, Sonia. (2018). La vida online de la infancia. En Entres selfies y whatsapps: Oportunidades y riesgos para la infancia y la adolescencia conectada (Comunicación nº 500464) (págs. 13-27). Gedisa Editorial.

  • Sádaba Chalezquer, C. B. (2010). Niños y adolescentes españoles ante las pantallas, rasgos de una generación interactiva. https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/18443/1/n15-sadaba-chalezquer.pdf.

  • Scolari, C. (2020). La obsolescencia de las interfaces. CCCLAB, págs. 27-28.

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