¿Y si no fuera verdad? La competencia crítica en nuestras clases de...

Actualizado: 2 mar

Cada vez es más frecuente leer o escuchar que la enseñanza de un idioma en nuestros días requiere de recursos que favorezcan la comunicación real y el uso eficaz de la lengua como también de una metodología innovadora que habilite la puesta en marcha de las competencias generales del individuo: el saber del mundo, el saber hacer, el saber ser y el saber aprender, sin importar en que franja etaria estamos dando clases.


Como docentes, es importante ser un facilitador de situaciones que promuevan la práctica entre nuestros estudiantes-lectores-espectadores-oyentes de la literacidad crítica, ya que constuituye un medio eficaz para generar contextos de comunicación auténtica.

En otras palabras, el pensamiento crítico o “critical thinking” es un recurso de apoyo muy rentable para favorecer los procesos de enseñanza-aprendizaje porque conlleva el desarrollo de habilidades de pensamiento basadas en la reflexión, el análisis, la toma de decisiones y el razonamiento que construyen las citadas competencias generales.


"Su relación directa con la comunicación en todas sus formas hace que su aplicación en el aula de idiomas sea idónea como herramienta para fomentar la competencia lingüística, así como para imprimir en los alumnos de cualquier etapa educativa un tipo de aprendizaje activo y altamente interactivo que va a redundar en su implicación directa en el proceso de aprendizaje".(CNIIE, 2017)


Sin embargo, suele resultar complicado encontrar materiales o actividades para aplicar en nuestras clases de idiomas. De allí que esta publicación intenta servir de guía para que el profesorado de lengua extranjera y/o lengua de herencia pueda valerse de recursos prácticos en sus clases desde un nivel A1 y crear la concienciación del alumno con respecto a la utilización de la infinita cantidad de información a su disposición, fuente rica y motivadora de la lengua meta.


A continuación te compartimos el artículo

El pensamiento crítico en la era de la desinformación

escrito por la Dra. Patricia Nigro, experta en el análisis crítico de la información y el desarrollo del pensamiento crítico como competencia lingüística.


Desde 2016, podemos decir que vivimos en la era de la posverdad que renunció a la argumentación y a la evidencia de los datos, al cotejo de fuentes y de testimonios reales, para poner su confianza en las creencias y en las comunidades de pertenencia. Con el uso de las redes sociales digitales, se produjo la viralización inmediata de las fake news o “noticias falsas” -aunque hay investigadores que sostienen que el término correcto es “desinformación” (Orihuela, 2018 y First Draft, 2017) - y esto produjo un clima de polarización y de incertidumbre, especialmente, en el periodismo, en la política y en la ciencia.


Casi la totalidad de los usuarios y usuarias de redes compartimos mensajes, basados en nuestro sistema de creencias, sesgos cognitivos o ideología. De acuerdo con Pariser (2017), nos estamos moviendo en una burbuja filtro–sin darnos cuenta de que podríamos salir de ella-[1] en la que nos ubican los algoritmos que filtran nuestros datos personales y preferencias.

Video de Eli Pariser: Cuidado con la "burbuja de filtros" en la red.

TED 2011 Subtitulado al español.


Los y las especialistas en Educación y Comunicación insisten en que la clave para desarrollar la comprensión lectora es alentar el desarrollo del pensamiento crítico, de modo de preparar a nuestros y nuestras estudiantes para la vida democrática.


Tenemos que enseñar, en primer lugar, a distinguir las clases de desinformación posibles. Usamos, para esto, la clasificación de First Draft (2017):

Gentileza de la Dra. Patricia Nigro.


Las redes están infestadas de noticias falsas, de tuiteros falsos (llamados trolls) y de bots. Mucha gente que gana dinero inventando noticias; otros envían tuits desde cuentas falsas, pagados por organizaciones políticas y, también, hay software que distribuye automáticamente mensajes falsos. Calvo y Aruguete explican la diferencia entre troll y bot en su libro Fake news, trolls y otros encantos. El troll (sea pagado por otros o no) intenta dañar a otros desde una cuenta falsa (son usados en política). Se los identifica, porque no tienen casi seguidores, no figura fotografía personal (sí, puede haber algún símbolo) y sus nombres son inventados. El troll recibe un pago por difamar a otros. En cambio, los bots (“robot” en forma abreviada) son programas informáticos que automatizan un mensaje que no necesariamente es negativo (por ejemplo, los bots publicitarios).




La sociedad responde a este fenómeno con el chequeo de datos. Organizaciones civiles, gubernamentales y los y las emisores y emisoras aprenden técnicas para denunciar la mentira o el error. Por ejemplo, la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) resume algunas técnicas de verificación de datos.

Entre ellas:

  1. Revisar quién es la fuente: ¿quién es el que manda el mensaje?, ¿qué sabemos ciertamente de esa persona u organización?, ¿qué dice en “Sobre nosotros” o “About us” en el sitio web?, ¿qué objetivos dicen que persiguen los autores del sitio?

  2. Averiguar quién es el autor: Buscar en la red de dónde proviene esa persona (si es que es real), qué dijo antes y qué dice hoy, indagar mucho antes de compartir o de hablar del tema como un hecho.

  3. Mirar la fecha: muchas veces los textos son antiguos (esto pasa especialmente con las fotos que están tomadas de otro momento o de otro lugar). La fecha es importante. ¿Es un dato nuevo o es una repetición manipulada de algo viejo?

  4. Reflexionar sobre su posición en ese tema: ¿será que lo que cuenta el mensaje falso confirma mis ideas previas, mis prejuicios y por eso deseo compartirlo?

  5. Leer connotativamente: leeer más allá de la letra, profundizar, no dar “enviar” sin pensarlo bien. ¿Qué implica o supone este mensaje? ¿Qué bien o mal puede causar? Ahí es donde debemos usar el pensamiento crítico.

  6. Buscar las fuentes que el texto refiere: si cita a un autor, comprobar si eso es cierto; si da una estadística, ver de dónde se tomó y de cuándo es; si tiene enlaces o links, cliquear para ver adónde lleva y quién está detrás del mensaje.

  7. Pensar si no es una ironía o broma: existen periódicos y revistas satíricas, que usan el humor para relajar el ambiente o para criticar pero que no dejan de ser una broma. No ser ingenuo. Pensar y constatar que no sea un chiste o ironía.

  8. Preguntar a los que saben: Hoy en día es fácil comunicarse con cualquiera. Usar las mismas redes sociales digitales para preguntarles a los expertos sobre el tema. Pedir referencias de gente que sepa de lo que se está hablando y preguntarles a para comprobar si es cierto lo que se afirma.

Para concluir, señalaremos algunos matices en el concepto de pensamiento crítico en la enseñanza (Nigro, 2019). En ningún programa de estudios, falta como objetivo pero es cierto que posee otras denominaciones, según los y las autores y autoras, que incluyen matices interesantes como: lectura crítica, conciencia crítica, sentido crítico, mirada crítica, capacidad crítica, actitud crítica o recepción activa.


El cuadro comparativo siguiente muestra en algunas definiciones. Vemos que hay muchos puntos de coincidencia entre las distintas posiciones:


Si deseas saber más sobre el tema, te invitamos a ver y escuchar la charla realizada por la Dra. Patricia Nigro en Aprendizaje entre colegas el pasado 24 de marzo.


¿Cómo pensar críticamente para afrontar la desinformación en la clase de ELE?





Tanto la Dra. Patricia Nigro como en mi nombre, responsable de Sin Fronteras esperamos que esta breve publicación, sirva como disparadora de ideas y estrategias para crear actividades para tu clase, y no solo de idiomas.

En breve, compartiremos nuevas guías didácticas para desarrollar la competencia crítica en el aula, ya sea de lengua extranjera o de lengua de herencia, tanto para adultos como adolescentes, desde A1 a C2.

Como siempre, no dudes en dejarnos tu comentario o sugerencia.




Bibliografía citada:


1. Orihuela, J. (2018). Trastornos de la información (mejor que fake news). Breve guía de autodefensa frente a la desinformación. https://medium.com/@jlori/trastornos-de-la-informaci%C3%B3n-mejor-que-fake-news-7a9ae44f7cc7Gramsci, A. (2015). Para la reforma moral e intelectual. Los Libros de la Catarata.

2. First Draft. (2017). Noticias falsas. Es complicado. https://es.firstdraftnews.org/2017/03/14/noticias-falsas-es-complicado/.

3. Pariser, E. (2017). El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Taurus.

4. Matassi, M. (2021). Whatsapp a través de la vida. http://www.amidi.org/whatsapp/

5. Calvo, E. y Aruguete. N. (2020). Fake news, trolls y otros encantos. Cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales. Siglo XXI.

6. IFLA. (2017). Cómo las bibliotecas pueden ayudar a conseguir soluciones reales para las noticias falsas. https://www.ifla.org/ES/node/11631

7. Nigro, P. (2019). Nota técnica sobre el pensamiento crítico https://seminariosnigro.files.wordpress.com/2019/07/nota-tc389cnica-pensamiento-crc38dtico.pdf

8. Pérez Tornero, J. (1997). Educación en la televisión. En Aguaded Gómez, I. (Dir.). La otra mirada a la tele. Pistas para un consumo inteligente de la televisión. http://www2.uhu.es/comunicar/biblioteca/libros/01.htm.

9. Gallego Arrufat, M. (1994). El profesor (educador, enseñante y televidente) y la programación televisiva. Centro de Investigación y Documentación Educativa, Universidad de Granada en TV, MAV y Educación, Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. http:// www.cnice.mecd.es/tv_mav/f4_documen.htm.

10. Castellano, H. (2007). El pensamiento crítico en la escuela. Prometeo.

11. Hermosilla, M. y Fuenzalida, V. (1996). La recepción activa de televisión. En Aparici, R., (Coord.), La revolución de los medios audiovisuales. Educación y nuevas tecnologías, Ediciones de la Torre.

12. Vasen, J. (2008): Las certezas perdidas. Padres y maestros ante los desafíos del presente. Paidós.

13. Martín-Barbero, J. (2001). La educación desde la comunicación. Norma.

14. Maliandi, R. (1997). Volver a la razón. Buenos Aires. Biblos.

15. Landívar, T. y Floris, C. (2004). Educación para la comunicación: una necesidad pedagógica del siglo XXI. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires

16. Kaplún, M. (1992). Método de Lectura Crítica. En VVAA, Educación para la Comunicación. Manual latinoamericano de Educación para los Medios de Comunicación. CENECA, UNICEF.

[1] Cf. El concepto de domesticación de las tecnologías. En Matassi, M. (2021). En Whatsapp a través de la vida. http://www.amidi.org/whatsapp/



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